Era mi momento favorito del día porque la luz a estas horas flota suave en el aire, es azul y cálida a la vez. No falta y no sobra.
Y estaba él. Y estaba yo. Y empezó a arrancar el papel de pared.
No le gusta la poesía.
Sigue arrancando.
Le gusta la poesía.
Sigue arrancando.
Ha visto la película.
Sigue.
Vio la película por su culpa.
Sigue.
Le gusta leer.
Sigue.
También le gusta leer.
Sigue.
Es inteligente.
Sigue.
Puede que también lo sea.
-Aquí no pone nada sobre mí.
-No es culpa mía -respondí.
-AQUÍ NO PONE NADA SOBRE MÍ.
-No es culpa mía -repetí.
-¡¡AQUÍ... NO HAY NADA... SOBRE MÍ!!
-No es culpa mía.
-AH, ¿NO?
-No es culpa mía que me quieras y me quieras mal y yo no te quiera.
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