Él está ahí.
Con su perro, en esa esquina.
Sabe cuándo aparecer.
Y cuándo irse.
No tengo que llamarle.
Él sabe cuándo le necesito.
Cuándo mi mente le necesita.
Él me mantiene en la tierra.
Me regala la cordura.
Hace su trabajo y se va.
Sabe qué decir.
Siempre lo sabe.
Lo debe saber todo.
Sabe qué necesito.
Sabe en qué ayudarme.
Él está ahí.
Con su perro, en esa esquina.
Y sabe cuándo es el momento.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No reconocerse.
-¿Y por qué me estoy mirando? Ni siquiera se trataba de mí. Había una persona al otro lado, con la nariz a escasos centímetros de la mía, ...
-
Jamás nadie consiguió entrar en su casa... mucho menos verla. No penséis que, por leer ésto, seréis los afortunados que lo consigáis (porque...
-
-¡Ah! -exclamó Markheim, con extraña curiosidad-. ¿Ha estado usted enamorado? Hábleme de ello. -Yo -exclamó el anticuario-, ¿enamorado? Nun...
-
Él está ahí. Con su perro, en esa esquina. Sabe cuándo aparecer. Y cuándo irse. No tengo que llamarle. Él sabe cuándo le necesito. Cuá...
No hay comentarios:
Publicar un comentario